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Productores de Santa Lucía enfrentan costos elevados y ventas insuficientes

  • Foto del escritor: productoracontenid
    productoracontenid
  • 20 nov 2024
  • 2 Min. de lectura

Los productores frutihortícolas de Santa Lucía, en Corrientes, expresan una creciente preocupación por la difícil situación que atraviesa el sector, marcada por costos de producción elevados, fluctuaciones en los precios y ventas insuficientes. Según José Soto, productor hortícola de la zona, la brecha entre el costo de producir alimentos como tomates, morrones y pepinos y los precios a los que se venden en verdulerías y supermercados sigue ampliándose, lo que lleva a muchos a trabajar a pérdida.


Soto explicó que algunos productores han logrado buenos rendimientos, mientras que otros no han podido cubrir siquiera sus costos. “Hay productores que vendieron muy bien, pero muchos no pudieron pagar las cuentas”, señaló. Factores como las fechas de siembra y las condiciones climáticas son determinantes. Por ejemplo, quienes sembraron a fines de febrero o marzo obtuvieron mejores precios debido a la baja oferta, pero aquellos que comenzaron a plantar en abril enfrentan precios considerablemente más bajos, llegando a vender cajones de tomates por apenas $4.000 o $5.000.


Las variaciones en los precios, que pueden cambiar drásticamente de un día para otro, complican aún más el panorama. Esta inestabilidad pone en una situación de vulnerabilidad económica a los productores, quienes en muchos casos deben vender sus productos por debajo de los costos de producción.





Producción bajo presión

En Santa Lucía, alrededor de 1.300 hectáreas bajo cobertura plástica producen hortalizas como tomates, zapallitos, chauchas y berenjenas, destinadas principalmente al Mercado Central de Buenos Aires. A pesar de los desafíos, muchos productores, incluidos numerosos miembros de la comunidad boliviana, sienten la necesidad de continuar produciendo para no perder competitividad. Sin embargo, esta presión tiene consecuencias negativas, como el aumento de enfermedades y plagas, entre ellas la mosquita blanca y los nematodos, que afectan aún más los rendimientos.


“La situación económica obliga a los productores a seguir adelante, aunque no sea el momento adecuado del año para sembrar”, explicó Soto. Sin embargo, cortar los ciclos productivos se vuelve necesario para evitar mayores daños a los cultivos y suelos. “El costo de producción es muy alto y los resultados no siempre acompañan”, reflexionó, dejando en evidencia la necesidad de soluciones estructurales para el sector.

Los productores de Santa Lucía enfrentan un momento crítico que pone en riesgo no solo su subsistencia económica, sino también la continuidad de una actividad esencial para la economía regional y la soberanía alimentaria del país.

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